eso
<eso> tan buscado en el universo como derrochado en la Tierra, aplaca nuestra sed de bienestar y nos devuelve sensaciones que experimentamos en el claustro de nuestro corazón.
Los dioses avalan su poder terapéutico. Sin <eso> no hay Vida tal hi como nosotros la entendemos.. Pero esos términos son tan inseparables que dan ganas también de afirmar: sin vida tampoco hay <eso>.
<Eso> sale de nosotros humilde, o falso, o servicial, o ilógico, o racional, o incontrolado, o engañado, o arriesgando nuestro corazón... y discurre inevitablemente por la suerte de la naturaleza.. para desembocar a su destino incierto.
.... lo malévolo, sufrible, irónico y bello, es que <eso> siempre puede recuperar la pureza o restituirla.. y hacerse dueño de nuestras pasiones.
Quizá sucede algo parecido como la hermana agua, que siempre tiene la oportunidad de rescatar su más intima esencia, quién sabe si transparente, sólida, fluida y vehículo de Vida.
Un beso: a quienes creen en <eso> y su magia
a los chispinervios
a la hermana agua

