Hay una experiencia fantástica y mística que me encanta disfrutar... por suerte no caigo en ella demasiadas veces, pues de hacerlo habitualmente, seguro que ya poco quedaría de mi.!!
Suele empezar por una casualidad, cuando leyendo cualquier revista mundana, o hablando en un bar, o en una reunión, suena caprichosamente un nombre de una cima o arista de montaña que existe en este colorido mundo:
Un día, sin más.. llevado por un no se qué, emprendo el viaje para allá, abandono el coche en el lugar que me parece más cercano a ese lugar.. y pillo lo que se supone debe ser su senda, medio perdido, medio orientado, sin mapa y sin reseña.
Meterse en un mundo desconocido, del que apenas tengo nada de conocimiento o datos es sin duda lo más trascendental, te hace observar, estar atento a cualquier señal, escuchar… vivir.
Ir marcando los pasos en la nieve, solo, quizá con los viejos crampones inocentes quizá con las botas de ultima generación... mirar atrás de vez en cuando, oler, observar el rastro aleatorio y caprichoso marcado por mi cuerpo en el valle.. y luego.. mirar adelante para seguir hacia la supuesta cima por el supuesto camino.
Lo más fácil y no negaré que lo mas habitual dada mi patosidad para orientarme, es que al poco tiempo, casi siempre he girado en el sentido equivocado, pero en tanto descubres de golpe la cima o percibes cualquier rincón de la montaña, progresas con unos ojos brillantes hacia ella.
A veces, envuelta en el paisaje se oculta de nuevo la imagen… y navegando otra vez sin rumbo ruedas, incluso sin evitarlo, cuesta abajo..
A veces, es demasiado tarde.. los obstáculos, ríos o laderas ya se interponen en el posible camino y uno debe abandonar…
Hay días que el día se pierde en la oscuridad y te advierte que ese día ya no podrá ser…
Pero hay algo que no pasará.. uno ya sabe que esa montaña nunca se olvidará… que no desaparecerá. Sabrás que quizá nunca podrás alcanzar la cima pero tu vitalidad y su existencia restará presente en comunión para toda tu vida. Te reirás de la vida y de sus caprichos… Te reirás de esa montaña y su pico alto.. y sentado en la ladera respiraras tan profundamente que incluso el aire puede parecer que daña tus pulmones… pero sin embargo… solo pasaras a ser parte de ella.
Hay gente que para llegar a lo más alto sólo necesite subir a un avión. A mi me ha tocado ir caminando, pero no puedo quejarme, porque Dios ha sido benévolo conmigo, ha querido que vea la verdadera belleza de la montaña… sus entrañas…. y muchas veces.. por suerte, su amanecer!